
Eres esclavo de tus tareas y no lo sabes
A tu mente le encanta sentirse productiva y te seduce para que pienses que todas las tareas que haces hoy tienen un propósito y sirven para algo.
Sin embargo, tenemos el día plagado de pequeños gestos que hay que hacer y sin embargo se pueden delegar a una máquina que no se cansa, no holgazanea y no comete errores.
1.
Identificación de procesos
Automatizar está bien, pero antes de cacharrear con la tecnología, hay que identificar adecuadamente lo que se va a hacer para no dejar nada a la improvisación, que es una característica que no tienen las máquinas.
2.
Definición del flujo de trabajo
Lo que para tí es una tarea, realmente son una serie de pasos.
Hasta caminar tiene muchas pequeñas microtareas combinadas y lo hacemos sin pensar.
3.
Configuramos la automatización
Ahora si, vamos pegando piezas una a una con los ajustes necesarios para solventar la tarea sin necesidad de esfuerzo humano.
Un día de trabajo que vale por mil días de esfuerzo.
4.
Observación y mantenimiento
Hay que comprobar que funcione todo adecuadamente incluso en los casos más excepcionales de la tarea y, si es necesario, realizar los ajustes necesarios para que quede afinado como un buen piano.
Automatizaciones con sentido
Tal vez tengas una idea, pero probablemente no sepas todo lo que la automatización puede hacer por tí.
Seguro que hay muchas tareas que haces casi inconscientemente que podrías ahorrártelas.
Yo las identifico por tí.
Alguien tendrá que hacer la automatización y velar porque todo esté correcto.
Bien puedes hacerlo tu, o bien puedes dejarlo en mis manos de profesional.
Elige lo segundo, te irá bien.
Aprender a automatizar puede ser muy divertido o muy frustrante. Hay gente a la que se le da mejor y otra a la que se le da peor, es así.
Sin embargo, es mejor subir la montaña del conocimiento con un sherpa que te ayude por los angostos caminos.
Y yo tengo cara de ser un buen guía.



